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viernes, 28 de septiembre de 2012

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PAUL AUSTER    
Invisible - 2009

  

7/10
[mr.kamping]


“Le estreché la mano por primera vez en la primavera de 1967. Por entonces yo era un estudiante de segundo curso en Columbia, un muchacho sin formar con ansia de libros y la creencia (o ilusión) de que algún día tendría las suficientes cualidades para considerarme poeta, y como leía poemas, ya conocía a su tocayo del infierno de Dante, un muerto que iba arrastrando los pies por los últimos versos del canto veintiocho del Inferno. Bertrán de Born, el poeta provenzal del siglo XII, que llevaba cogida del pelo su cabeza cortada, haciéndola oscilar de un lado a otro como un farol: sin duda una de las imágenes más grotescas de ese extenso catálogo de alucinaciones y tormentos. Dante era un defensor incondicional de los escritos de De Born, pero lo redujo a la condenación eterna por haber aconsejado al príncipe Enrique que se rebelara contra su padre, el rey Enrique II, y como el poeta originó la división entre padre e hijo convirtiéndolos en enemigos, el ingenioso castigo de Dante fue dividirlo a él mismo. De ahí el cuerpo decapitado que va gimiendo por el inframundo, preguntando al viajero florentino si puede haber dolor más terrible que el suyo.”

domingo, 23 de septiembre de 2012

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PAUL AUSTER    
Tombuctú - 1999

  

7/10
[mr.kamping]


“Nada de disculpas, entonces. Siempre he sido una criatura imperfecta, Míster Bones, un hombre lleno de contradicciones e incoherencias, arrastrado por demasiados impulsos. Por un lado, pureza de corazón, bondad, leal ayudante de Santa. Por otro lado, un bocazas con manías, un nihilista, un payaso borracho. ¿Y el poeta? Pues aparecía en medio de todo eso, supongo, en el hueco entre lo mejor y lo peor de mí. Ni el santo ni el borracho gracioso. El hombre que oía voces en la cabeza, el que alguna vez lograba escuchar las conversaciones de las piedras y árboles, el que de cuando en cuando era capaz de convertir en palabras la música de las nubes. Que se apiaden de mí por no haber sido él más tiempo. Pero nunca he estado en Italia, desgraciadamente, el país donde se produce la piedad, y si uno no puede pagar los billetes no tiene más remedio que quedarse en casa.

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PAUL AUSTER    
Viajes por el Scriptorium - 2006

  

6/10
[mr.kamping]


“Está como ausente, perdido entre los fantasmas que pueblan su imaginación mientras busca una respuesta a la pregunta que lo atormenta. [...] Luego se echa hacia atrás en el sillón, cierra los ojos y empieza a balancearse, cayendo pronto en uno de esos apáticos estados cercanos al trance en los que la mente se vacía de todo pensamiento, de toda emoción, de todo contacto con el yo profundo.

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PAUL AUSTER    
Mr. Vértigo - 1994

  

7/10
[mr.kamping]


“Puede que yo fuese un animal, pero incluso el animal más inferior tiene sentimientos, y cuando el maestro me dio esta noticia, me sentí como si me hubieran dado un puñetazo. Mis tíos no eran nada sensacional, pero yo vivía en su hogar y me dejó seco el enterarme de que no me querían. Después de todo, yo sólo tenía nueve años. Aunque era duro para esa edad, no era ni la mitad de duro de lo que fingía ser, y si el maestro no me hubiera estado mirando en ese momento con esos ojos oscuros que tenía, probablemente habría comenzado a berrear allí  mismo, en la calle.

sábado, 28 de abril de 2012

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PAUL AUSTER 
Sunset Park - 2010
  

6/10
[mr.kamping]


Sacar la basura, llaman a ese trabajo, y él forma parte de un equipo de cuatro personas empleado por la Compañía Inmobiliaria Dunbar, que subcontrata sus servicios de "mantenimiento de viviendas" a los bancos de la zona que ahora son los dueños de las propiedades en cuestión. En las extensas llanuras del sur de Florida abundan esas estructuras huérfanas, y como a los bancos les interesa volverlas a vender cuanto antes, hay que limpiar, arreglar y preparar las casas desalojadas para enseñárselas a los posibles compradores. En un mundo que se viene abajo, abrumado por la ruina económica e implacables privaciones en incesante aumento, sacar la basura es uno de los pocos negocios florecientes en la zona. Sin duda tiene suerte de haber encontrado ese trabajo. No sabe cuánto tiempo podrá seguir aguantándolo, pero el salario es bueno, y en un país donde cada vez escasea más el empleo, seguro que es una buena ocupación.

lunes, 14 de noviembre de 2011

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PAUL AUSTER 
El país de las últimas cosas - 1987
  

7/10
[mr.camping]


“Estás son las últimas cosas -escribía ella- desaparecen una a una y no vuelven nunca más. Puedo hablarte de las que yo he visto, de las que ya no existen; pero dudo que haya tiempo para ello. Ahora todo ocurre tan rápidamente que no puedo seguir el ritmo. No espero que me entiendas. Tú no has visto nada de esto y, aunque lo intentaras, jamás podrías imaginártelo. Éstas son las últimas cosas.

martes, 18 de enero de 2011

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PAUL AUSTER
La trilogía de Nueva York - 1985-86

7/10
[pompas]



“[...] Todos queremos que nos cuenten historias, y las escuchamos del mismo modo que las escuchábamos de niños. Nos imaginamos la verdadera historia dentro de las palabras y para hacer eso sustituimos a la persona del relato, fingiendo que podemos entenderle porque nos entendemos a nosotros mismos. Esto es una superchería. Existimos para nosotros mismos, quizá, y a veces incluso vislumbramos quiénes somos, pero al final nunca podemos estar seguros, y mientras nuestras vidas continúan, nos volvemos cada vez más opacos para nosotros mismos, más y más conscientes de nuestra propia incoherencia. Nadie puede cruzar la frontera que lo separa del otro por la sencilla razón de que nadie puede tener acceso a sí mismo.

sábado, 16 de octubre de 2010

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PAUL AUSTER
Un hombre en la oscuridad - 2008

6/10
[mr.camping]



La noche aún es joven, y sin moverme de la cama, con los ojos clavados en la oscuridad, en una tiniebla tan impenetrable que no se alcanza a ver el techo, me pongo a recordar la historia que empecé anoche. Eso es lo que hago cuando no logro conciliar el sueño. Me quedo tumbado en la cama y me cuento historias. Quizá no sean gran cosa, pero siempre y cuando no me salga de ellas, me evitan pensar en cosas que prefiero olvidar. La concentración, sin embargo, puede darme problemas, y las más de las veces mis pensamientos acaban derivando de la historia que pretendo contar a las cosas en las cuales no quiero pensar. No hay nada que hacer. Fracaso una y otra vez, hay más chascos que aciertos, pero eso no quiere decir que no ponga todo mi empeño.

miércoles, 13 de octubre de 2010

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PAUL AUSTER
El palacio de la luna - 1989

7/10
[mr.camping]



“Cuando Tesla vino a Estados Unidos trató de venderle su idea -la corriente alterna- a Edison, pero el gilipollas de Menlo Park le rechazó. Pensó que eso haría que su bombilla quedara obsoleta. Ya estamos otra vez con la maldita bombillla. Así que Tesla le vendió su corriente alterna a Westinghouse y comenzaron a construir la planta generadora de las cataratas del Niágara, la central eléctrica más grande del país. Edison pasó al ataque. La corriente alterna es demasiado peligrosa, aseguró, puede matar a una persona si se acerca a ella. Para demostrar su teoría envió a sus hombres a hacer demostraciones prácticas en las ferias de los condados y los estados. [...] Llevaban animales al escenario y los electrocutaban. Perros, cerdos, incluso vacas. Los mataban ante tus propios ojos. Así fue como se inventó la silla eléctrica.

martes, 28 de septiembre de 2010

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PAUL AUSTER
La noche del oráculo - 2004

6/10
[mr.camping]



El escritor Sydney Orr, vive en Nueva York y está intentando recuperarse de una enfermedad que casi lo mata. Esta enfermedad lo ha dejado maltrecho física, psicológica, y económicamente. Su único sostén y su gran amor es su esposa Grace una diseñadora gráfica de la editorial que ha editado sus últimos trabajos. Mientras Grace se va a trabajar Sydney vagabundea por la ciudad, en un intento por recuperar fuerzas para volver a escribir, en uno de sus vagabundeos terapéuticos da con una misteriosa librería, “El palacio del papel” y con su dueño no menos misterioso el Sr. Chang, a quien compra unos cuadernos portugueses azules que lo atraen de la misma manera que lo hizo la librería, a estos le da responsabilidad de sostener las notas para recomenzar su labor literaria sin reparar en el misterio que los envuelve. Por recomendación de un amigo de su esposa John Trause comienza a escribir, una historia basada en un pasaje de la novela “El Halcón Maltés”, en donde uno de los personajes Flitcraft luego de vivir una experiencia cercana a la muerte se da cuenta de lo efímera de la existencia y decide cambiar radicalmente de vida abandonando a su mujer a sus hijos y a la ciudad en donde vivía, o sea continuar viviendo como si hubiera vuelto a nacer.

miércoles, 3 de marzo de 2010

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PAUL AUSTER

Leviatán - 1992


7/10

[mr.camping]

“Así fue como empezó nuestra amistad, sentados en aquel bar desierto hace quince años, invitándonos mutuamente hasta que los dos nos quedamos sin dinero. Aquello debió de durar tres o cuatro horas, porque recuerdo claramente que cuando al fin salimos de nuevo al frío tambaleándonos, ya había caído la noche. Ahora que Sachs ha muerto, me resulta insoportable pensar en cómo era entonces, recordar toda la generosidad, el humor y la inteligencia que emanaban de él aquella primera vez que le vi. A pesar de los hechos, es difícil para mí imaginar que la persona que estuvo sentada conmigo en el bar aquel día era la misma persona que acabo destruyéndose la semana pasada. El viaje debió de ser para él tan largo, tan horrible, tan cargado de sufrimiento, que casi no puedo pensar en ello sin sentir ganas de llorar. En quince años, Sachs viajó de un extremo de sí mismo al otro, y para cuando llegó a este último lugar, dudo que supiera ya quien era. Había recorrido tanta distancia que le debía de ser imposible recordar dónde había empezado.