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domingo, 23 de septiembre de 2012

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RAYMOND CHANDLER    
Adiós, muñeca - 1940

  

7/10
[mr.kamping]


Habían puesto a Rembrandt en el almanaque ese año, un autorretrato más bien grasoso debido a la impresión imperfecta de los colores. Lo mostraba sosteniendo una paleta engrasada con un pulgar sucio, y con una camisa que no parecía muy limpia tampoco. La otra mano tenía un pincel suspendido en el aire, como si estuviera pensando en hacer un trabajito, si alguien se lo pagaba por adelantado. El rostro se veía envejecido, flojo, lleno de disgusto por la vida y de los efectos engrosadores de la bebida. Pero tenía una dura alegría que me gustaba, y los ojos eran tan brillantes como gotas de rocío.

sábado, 22 de septiembre de 2012

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RAYMOND CHANDLER    
El Sueño eterno - 1939

  

7/10
[mr.kamping]


“Eran aproximadamente las once de la mañana de un mediados de octubre sin sol y con una copiosa lluvia en la claridad al pie de las sierras. Llevaba yo mi traje azul pólvora, camisa azul oscura, corbata y un pañuelo desplegado, zapatos gruesos y negros, medias negras de lana, con cuadrados azul oscuro. Estaba yo pulcro, limpio, afeitado y sobrio y me importaba muy poco quien lo supiera. Era en todo el detective privado tal cual debe ser. Iba a pedir cuatro millones de dólares.

martes, 4 de mayo de 2010

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RAYMOND CHANDLER
El largo adiós - 1953
8/10
[mr.camping]


“—Es una suerte que se haya acordado de mi nombre —le dije

—Me propuse hacerlo. También averigüé dónde vivía. Era lo menos que podía hacer.
—¿Y entonces por qué no me llamó? Vivo aquí permanentemente y también tengo una oficina.
—¿Por qué habría de molestarlo?
—Me parece que usted tiene que molestar a alguien. Me parece que no tiene muchos amigos.
—¡Oh! Tengo amigos —dijo— de cierta clase —Colocó el vaso encima de la mesa. —No es fácil pedir ayuda… especialmente si toda la culpa es de uno. —Me miró con una sonrisa cansada y agregó:
—Quizá pueda dejar la bebida uno de estos días. Todos dicen eso, ¿no es cierto?
—Desacostumbrarse lleva alrededor de tres años.
—¿Tres años? —Pareció disgustado
—Por lo general es así. Es un mundo diferente. Hay que acostumbrarse a un juego de colores más pálidos, a un conjunto de sonidos más tranquilos. Hay que contar también con las recaídas. Toda la gente que usted conocía bien, llegará a serle un poco extraña. La mayor parte de ellos ni siquiera le gustarán y usted tampoco a ellos.
—Eso sí que sería un cambio —dijo.