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jueves, 27 de septiembre de 2012

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HONORÉ DE BALZAC    
Eugénie Grandet - 1834

  

9/10
[mr.kamping]


“La señora Des Grassins, madre de un joven de veintitrés años, iba muy asiduamente a charlar con la señora Grandet, con la esperanza de poder casar a su querido Adolphe con la señorita Eugenia.
El banquero señor Des Grassins favorecía las maniobras de su esposa con constantes favores que hacía secretamente al viejo avaro, y siempre llegaba a tiempo al campo de batalla. Estos tres Des Grassins tenían asímismo sus secuaces, sus primos y sus aliados fieles.
Por el lado de los Cruchot, el clérigo, el Talleyrand de la familia, debidamente apoyado por su hermano el notario, disputaba vivamente el terreno a la banquera, y trataba de conquistar a la rica heredera para su sobrino el presidente.
Esta lucha velada entre los Cruchot y los Des Grassings, cuyo premio era la mano de Eugenia Grandet, era un tema que entusiasmaba a los diferentes estamentos de la sociedad de Saumur. ¿Con quién se casará la señorita Grandet, con el señor presidente, o con Adolphe Des Grassings?.

jueves, 26 de abril de 2012

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HONORÉ DE BALZAC 
El coronel Chabert - 1835
  

8/10
[mr.kamping]


“En París existen pocos estudios donde se pueda escribir sin el auxilio de una lámpara en el mes de febrero antes de las diez: todo el mundo va allí, nadie permanece, y ningún interés personal está unido a lo que ya de por sí es tan trivial; ni el procurador, ni los clientes, ni los pasantes se preocupan de la elegancia de un lugar que para los unos es una clase, para los otros un pasaje y para el amo un laboratorio.

lunes, 21 de junio de 2010

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HONORÉ DE BALZAC
El tío Goriot - 1834
8/10
[mr.camping]



El tío Goriot estaba sublime. Jamás Eugenio había podido verlo iluminado por los resplandores de su pasión paternal. Es algo digno de resaltar la potencia de infusión que poseen los sentimientos. Por grosera que sea una criatura, desde el momento en que expresa un afecto fuerte y verdadero, exhala un fluido muy particular que modifica su fisionomía, anima el gesto, da color a la voz. A menudo el ser más estúpido alcanza, bajo el efecto de la pasión, la más alta elocuencia no sólo en la idea, sino también en el lenguaje, y parece moverse en una esfera luminosa. Había en ese momento, en el gesto, en la voz de aquel buen hombre, la potencia comunicativa que señala al gran actor. Pero nuestros buenos sentimientos, ¿no son las poesías de la voluntad?.