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martes, 7 de agosto de 2012

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JOSÉ SARAMAGO    
Todos los nombres - 1997

  

7/10
[mr.kamping]


“Desesperado, con los nervios deshechos, a punto de llorar, don José fue donde le mandaron. Durante los pocos minutos que había durado la difícil conversación con el Jefe, el trabajo se había acumulado en su mesa, como si los otros escribientes, sus colegas, aprovechándose de la deteriorada situación disciplinaria en que lo veían, quisieran, por propia cuenta, castigarlo también. Además, unas cuantas personas esperaban su turno para ser atendidas. Todas estaban frente a él, y no era por casualidad, o porque pensaran, cuando entraron en la Conservaduría General, que el funcionario ausente quizá fuese más simpático y acogedor que los que estaban a la vista a lo largo del mostrador, sino porque esos mismos indicaron que era allí adonde debían dirigirse.

lunes, 2 de julio de 2012

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JOSÉ SARAMAGO   
Levantado del suelo - 1980

  

8/10
[mr.kamping]


“Lo que más hay en la tierra es paisaje. Por mucho que falte del resto, paisaje ha sobrado siempre, abundancia que sólo se explica por milagro infatigable, porque el paisaje es sin duda anterior al hombre y, a pesar de tanto existir, todavía no se ha acabado. Será porque constantemente muda: hay épocas del año en las que el suelo es verde, en otras amarillo, y luego castaño, o negro. Y también rojo, en algunos sitios, que es color de barro o de sangre sangrada. Pero eso depende de lo que en el suelo se ha plantado y cultiva, o aún no, o ya no, o de lo que por simple naturaleza ha nacido, sin mano de nadie, y acaba muriendo sólo porque le ha llegado su fin último.

lunes, 4 de junio de 2012

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JOSÉ SARAMAGO  
El año de 1993 - 1975

  

7/10
[mr.kamping]


“Aunque hiciese mucho tiempo que no nacían niños no se había perdido por completo el recuerdo de un mundo fértil

Y ocurrió incluso que algunas de las tribus más sedentarias redescubrieron ciertas prácticas mágicas que venían de tiempos antiquísimos

Por eso por los campos cultivados hacían correr a las mujeres menstruadas para que la sangre escurriendo a lo largo de las piernas empapase el suelo con sangre de vida no de muerte

Desnudas corrían dejando un rastro que los hombres cubrían cuidadosamente de tierra para que ni una gota se secase bajo el calor ahora nocivo del sol.

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JOSÉ SARAMAGO  
Caín - 2009

  

7/10
[mr.kamping]


“Abraham era un refinado mentiroso, dispuesto a engañar a cualquiera con su lengua bífida, que, en este caso, según el diccionario privado del narrador de esta historia, significa traicionera, pérfida, alevosa, desleal y otras lindezas semejantes. Llegando así al lugar del que el señor le había hablado, Abraham construyó un altar y acomodó la leña encima. Después ató a su hijo y lo colocó en el altar, sobre la leña. Acto seguido levantó el cuchillo para sacrificar al pobre muchacho y ya se disponía a cortarle el cuello cuando sintió que alguien le sujetaba el brazo, al mismo tiempo que una voz gritaba, Qué va a hacer, viejo malvado, matar a su propio hijo, quemarlo, otra vez la misma historia, se comienza por un cordero y se acaba asesinado a quien más debería amar, Ha sido el señor quien me lo ha ordenado, se debatía Abraham, Cállese, o quien mate aquí seré yo, desate ya al niño, arrodíllese y pídale perdón, Quién es usted, Soy Caín, soy el ángel que le ha salvado la vida a Isaac.

domingo, 26 de febrero de 2012

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JOSÉ SARAMAGO
Poesía completa - 2005
  

7/10
[mr.kamping]


“Otros dirán en verso otras razones,
Quién sabe si más útiles, más urgentes.
Éste no cambió su naturaleza,
Suspendida entre dos negaciones.
Ahora, inventar arte y manera
De juntar el azar y la certeza,
Se lleve en eso, o no, la vida entera.

Como quien se muerde las uñas cercenadas.

lunes, 20 de febrero de 2012

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JOSÉ SARAMAGO
El Evangelio según Jesucristo - 1991
  

8/10
[mr.kamping]


“José no regresó al almacén, había comprendido que el sentido de sus acciones estaba perdido para siempre, ni el mundo, el propio mundo, tenía ya sentido, el sol iba naciendo y para qué, Señor, en el cielo había mil pequeñas nubes dispersas en todas las direcciones como las piedras del desierto.
Viéndolo allí, secándose las lágrimas con la manga de la túnica, cualquiera pensaría que se le había muerto un pariente entre los heridos recogidos en el almacén, y lo cierto es que José estaba llorando sus lágrimas naturales, las del dolor de la vida.

jueves, 16 de febrero de 2012

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JOSÉ SARAMAGO
Las pequeñas memorias - 2007
  

7/10
[mr.kamping]


“Tú estabas, abuela, sentada en la puerta de tu casa, abierta ante la noche estrellada e inmensa, ante el cielo del que nada sabías y por donde nunca viajarías, ante el silencio de los campos y de los árboles encantados, y dijiste, con la serenidad de tus noventa años y el fuego de una adolescencia nunca perdida: “El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir”. Así mismo. Yo estaba allí..

sábado, 11 de febrero de 2012

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JOSÉ SARAMAGO 
La caverna - 2000
  

8/10
[mr.kamping]


“Entonces tendrás que leer de otra manera, Cómo, No sirve la misma forma para todos, cada uno inventa la suya, la suya propia, hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa, A no ser, A no ser, qué, A no ser que esos tales ríos no tengan dos orillas sino muchas, que cada persona que lee sea, ella, su propia orilla, y que sea suya y sólo suya la orilla a la que tendrá que llegar...

jueves, 3 de noviembre de 2011

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JOSÉ SARAMAGO
El año de la muerte de Ricardo Reis - 1984

8/10
[mr.camping]



Entra en Rossio y es como si estuviera en una encrucijada, en un cruce de cuatro u ocho caminos, que andados o continuados irán a dar, ya se sabe, al mismo punto, o lugar, el infinito, por eso no vale la pena elegir uno, cuando llegue la hora dejemos ese cuidado al azar, que no elige, también lo sabemos se limita a empujar, a su vez lo empujan fuerzas de las que nada sabemos, y si lo supiéramos, qué sabríamos (...) También en el interior del cuerpo la tiniebla es profunda, y pese a todo la sangre llega al corazón, el cerebro es ciego y puede ver, es sordo y oye, no tiene manos y alcanza, el hombre, claro está, es el laberinto de sí mismo.