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jueves, 10 de junio de 2010

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FRIEDRICH VON SCHILLER
Don Carlos Infante de España - 1787

7/10
[mr.camping]



La PRINCESA caprichosamente vestida, pero con exquisito gusto, toca el laúd, y canta.
- Luego el PAJE de la Reina.
PRINCESA. (Se levanta sobresaltada.)- ¡Él llega!
PAJE. (Corriendo.)- ¿Estáis sola? Me sorprende no encontrarle aquí, pero llegará sin duda al instante...
PRINCESA.- ¿Vendrá?... ¿Consiente él?... Todo está resuelto...
PAJE.- Viene detrás de mí... Noble Princesa, os ama, os ama, pero como nadie os amó; como no habéis sido amada nunca... ¡Qué escena he presenciado!...
PRINCESA. (Con impaciencia.)- Presto, di, ¿le has hablado? ¿Qué te ha dicho? ¿Qué cara ha puesto? ¿Qué ha dicho? ¿Se ha turbado? ¿Acertó con el nombre de la persona que le ha enviado la llave, o no? ¿Ha sospechado si era otra? ¡Por Dios! No me respondes palabra... ¡Estás como avergonzado! Nunca me has parecido tan torpe, tan tonto, tan insoportable...
PAJE.- ¡Pero si no me dejáis hablar! Le he entregado la llave y el billete, y me ha parecido que se corría cuando le he dicho que era el enviado de una dama.
PRINCESA.- ¡Qué se corría!... Muy bien, muy bien... Vaya; continúa...
PAJE.- Quería decirle algo más, pero ha palidecido, me ha arrancado la carta de la mano, y lanzándome una mirada amenazadora, me ha dicho que lo sabía todo.
PRINCESA.- ¡Que lo sabía todo! ¡Que lo sabía todo!... ¿Esto ha dicho?.

miércoles, 2 de junio de 2010

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FRIEDRICH VON SCHILLER
Guillermo Tell - 1804
7/10
[mr.camping]


“Tell. Señor... ¿qué cosa tan inaudita exigís de mí?... ¿Yo sobre la cabeza de mi hijo?....No, que no, caro señor, no es eso lo que queréis decir... Impídalo el Dios misericordioso... ¡Eso no podéis exigírselo en serio a un padre!.
Gessler. Tirarás a la manzana colocada sobre la cabeza del chico... Lo exijo y lo quiero.
Tell. ¿Yo voy a apuntar con mi ballesta a la querida cabeza de mi propio hijo?... ¡Antes me muero!
Gessler. Dispara o morirás con tu hijo.
Tell. ¿Voy a ser yo el asesino de mi hijo? Señor, vos no tenéis hijos... no sabéis cómo se siente un corazón de padre.
Gessler. ¡Ah, Tell, muy sensato te has vuelto de pronto! Me habían dicho que eres un soñador y que te apartas de la manera de ser de los demás hombres. Amas lo extravagante... Por eso he escogido algo especialmente arriesgado para ti. Otro lo pensaría bien... Tú cierras los ojos y lo arrostras con corazón.
Berta. ¡No os burléis, oh señor, de esta pobre gente! Ved cómo están todos, pálidos y temblorosos...Y es que no están muy acostumbrados a oír bromas de vuestra boca.
Gessler. ¿Quién os ha dicho que es una broma lo que hago?. (Alarga la mano a una rama que cuelga por encima de él). Aquí está la manzana. Haced sitio... Que tome la distancia acostumbrada... Ochenta pasos le doy... Ni más ni menos... Él se gloriaba de acertar a su enemigo a cien pasos... ¡Ahora, cazador, acierta y no falles el blanco!.”