viernes, 11 de junio de 2010

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WILLIAM SHAKESPEARE
Macbeth - 1606

7/10
[mr.camping]



“Me pareció oír una voz que gritaba: «¡No dormirás más!… ¡Macbeth ha asesinado el sueño!» ¡El inocente sueño, el sueño, que entreteje la enmarañada seda floja de los cuidados!… ¡El sueño, muerte de la vida de cada día, baño reparador del duro trabajo, bálsamo de las almas heridas, segundo servicio en la mesa de la gran Naturaleza, principal alimento del festín de la vida!.

jueves, 10 de junio de 2010

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FRIEDRICH VON SCHILLER
Don Carlos Infante de España - 1787

7/10
[mr.camping]



La PRINCESA caprichosamente vestida, pero con exquisito gusto, toca el laúd, y canta.
- Luego el PAJE de la Reina.
PRINCESA. (Se levanta sobresaltada.)- ¡Él llega!
PAJE. (Corriendo.)- ¿Estáis sola? Me sorprende no encontrarle aquí, pero llegará sin duda al instante...
PRINCESA.- ¿Vendrá?... ¿Consiente él?... Todo está resuelto...
PAJE.- Viene detrás de mí... Noble Princesa, os ama, os ama, pero como nadie os amó; como no habéis sido amada nunca... ¡Qué escena he presenciado!...
PRINCESA. (Con impaciencia.)- Presto, di, ¿le has hablado? ¿Qué te ha dicho? ¿Qué cara ha puesto? ¿Qué ha dicho? ¿Se ha turbado? ¿Acertó con el nombre de la persona que le ha enviado la llave, o no? ¿Ha sospechado si era otra? ¡Por Dios! No me respondes palabra... ¡Estás como avergonzado! Nunca me has parecido tan torpe, tan tonto, tan insoportable...
PAJE.- ¡Pero si no me dejáis hablar! Le he entregado la llave y el billete, y me ha parecido que se corría cuando le he dicho que era el enviado de una dama.
PRINCESA.- ¡Qué se corría!... Muy bien, muy bien... Vaya; continúa...
PAJE.- Quería decirle algo más, pero ha palidecido, me ha arrancado la carta de la mano, y lanzándome una mirada amenazadora, me ha dicho que lo sabía todo.
PRINCESA.- ¡Que lo sabía todo! ¡Que lo sabía todo!... ¿Esto ha dicho?.

lunes, 7 de junio de 2010

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WILLIAM FAULKNER
Las palmeras salvajes - 1939

9/10
[pompas]



“[...] Pero después de toda la memoria podía vivir en las viejas entrañas jadeantes: y ahora la tenía a mano, irrefutable y clara, y serena, mientras la palmera golpeaba y murmuraba, seca y salvaje, y débil, y en la noche, pero él podía afrontar la memoria, pensando: No es que pueda vivir, es que quiero. Es que yo quiero. La vieja carne al fin, por vieja que sea. Porque si la memoria existiera fuera de la carne no sería memoria porque no sabría de que se acuerda y así cuando ella dejó de ser, la mitad de la ceremonia dejó de ser y si yo dejara de ser todo el recuerdo dejaría de ser. Sí, pensó. Entre la pena y la nada elijo la pena.

sábado, 5 de junio de 2010

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SAMUEL BECKETT
Los días felices - 1960
8/10
[mr.camping]



“Winnie: ¿qué es todo lo que tienes en esa gran bolsa negra?, ¿da una respuesta exhaustiva? (Pausa) No. (Pausa) Quién sabe qué tesoros, sobre todo en el fondo. (Pausa) Qué consuelos (Se vuelve hacia la bolsa) Sí, queda la bolsa. (Vuelta al frente) Pero algo me dice, Winnie, No exageres con la bolsa, utilízala, naturalmente, deja que te ayude a seguir...adelante, cuando estés apurada, por supuesto, pero algo me dice, Winnie, sé previsora, sé previsora para el día que las palabras te abandonen –(cierra los ojos, pausa, abre los ojos)- y no exageres con la bolsa. (Pausa, se vuelve hacia la bolsa) Quizá sólo una zambullida rápida. (Se vuelve al frente, cierra los ojos, estira el brazo izquierdo, mete la mano en la bolsa y saca el revolver).”

jueves, 3 de junio de 2010

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SAMUEL BECKETT
Fin de partida - 1957
9/10
[mr.camping]


“HAMM: En mi casa. (Pausa. Profético y voluptuoso.) Un día estarás ciego. Como yo. Estarás sentado en alguna parte, pequeña plenitud perdida en el vacío, para siempre, en la oscuridad. Como yo. (Pausa.) Un día te dirás, Estoy cansado, voy a sentarme, y te sentarás. Luego te dirás, Tengo hambre, voy a levantarme y hacerme la comida. Pero no te levantarás. Te dirás, No debí sentarme, pero ya que me he sentado permaneceré sentado un poco más, luego me levantaré y me haré la comida. Pero no te levantarás ni te harás la comida. (Pausa.) Mirarás un momento la pared, luego te dirás, Voy a cerrar los ojos, quizá duerma un poco, después todo irá mejor, y los cerrarás. Y cuando los abras ya no habrá más pared. (Pausa.) Lo infinito del vacío te rodeará, los muertos de todos los tiempos, resucitados, no lo llenarán, y estarás allí como una piedrecita en medio de la estepa. (Pausa.) Sí, un día sabrás lo que es eso, serás como yo, salvo que tú no tendrás a nadie, porque no te habrás apiadado de nadie y porque ya no habrá nadie de quien apiadarse.”

miércoles, 2 de junio de 2010

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FRIEDRICH VON SCHILLER
Guillermo Tell - 1804
7/10
[mr.camping]


“Tell. Señor... ¿qué cosa tan inaudita exigís de mí?... ¿Yo sobre la cabeza de mi hijo?....No, que no, caro señor, no es eso lo que queréis decir... Impídalo el Dios misericordioso... ¡Eso no podéis exigírselo en serio a un padre!.
Gessler. Tirarás a la manzana colocada sobre la cabeza del chico... Lo exijo y lo quiero.
Tell. ¿Yo voy a apuntar con mi ballesta a la querida cabeza de mi propio hijo?... ¡Antes me muero!
Gessler. Dispara o morirás con tu hijo.
Tell. ¿Voy a ser yo el asesino de mi hijo? Señor, vos no tenéis hijos... no sabéis cómo se siente un corazón de padre.
Gessler. ¡Ah, Tell, muy sensato te has vuelto de pronto! Me habían dicho que eres un soñador y que te apartas de la manera de ser de los demás hombres. Amas lo extravagante... Por eso he escogido algo especialmente arriesgado para ti. Otro lo pensaría bien... Tú cierras los ojos y lo arrostras con corazón.
Berta. ¡No os burléis, oh señor, de esta pobre gente! Ved cómo están todos, pálidos y temblorosos...Y es que no están muy acostumbrados a oír bromas de vuestra boca.
Gessler. ¿Quién os ha dicho que es una broma lo que hago?. (Alarga la mano a una rama que cuelga por encima de él). Aquí está la manzana. Haced sitio... Que tome la distancia acostumbrada... Ochenta pasos le doy... Ni más ni menos... Él se gloriaba de acertar a su enemigo a cien pasos... ¡Ahora, cazador, acierta y no falles el blanco!.”

martes, 1 de junio de 2010

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ERNEST HEMINGWAY
Adiós a las armas - 1929
7/10
[mr.camping]

“Me condujeron detrás de la hilera de los oficiales hacia un grupo que esperaba en un campo, cerca del río. Mientras andábamos tiraron. Vi el relámpago de los fusiles y oí las detonaciones. Nos juntamos con el grupo. Se componía de cuatro oficiales, delante de los cuales había un hombre con un carabinero a cada lado y varios hombres vigilados por carabineros. Otros cuatro carabineros, apoyados en sus fusiles, escoltaban los jueces militares. Los dos que me habían detenido me empujaron al grupo que iba a ser interrogado. Miré al hombre al que los oficiales preguntaban. Era el teniente coronel bajo y grueso de los cabellos grises que hacían la flema y la sangre fría de italianos que matan sin correr el riesgo de ser matados.”