martes, 28 de septiembre de 2010

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PAUL AUSTER
La noche del oráculo - 2004

6/10
[mr.camping]



El escritor Sydney Orr, vive en Nueva York y está intentando recuperarse de una enfermedad que casi lo mata. Esta enfermedad lo ha dejado maltrecho física, psicológica, y económicamente. Su único sostén y su gran amor es su esposa Grace una diseñadora gráfica de la editorial que ha editado sus últimos trabajos. Mientras Grace se va a trabajar Sydney vagabundea por la ciudad, en un intento por recuperar fuerzas para volver a escribir, en uno de sus vagabundeos terapéuticos da con una misteriosa librería, “El palacio del papel” y con su dueño no menos misterioso el Sr. Chang, a quien compra unos cuadernos portugueses azules que lo atraen de la misma manera que lo hizo la librería, a estos le da responsabilidad de sostener las notas para recomenzar su labor literaria sin reparar en el misterio que los envuelve. Por recomendación de un amigo de su esposa John Trause comienza a escribir, una historia basada en un pasaje de la novela “El Halcón Maltés”, en donde uno de los personajes Flitcraft luego de vivir una experiencia cercana a la muerte se da cuenta de lo efímera de la existencia y decide cambiar radicalmente de vida abandonando a su mujer a sus hijos y a la ciudad en donde vivía, o sea continuar viviendo como si hubiera vuelto a nacer.

lunes, 27 de septiembre de 2010

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BORIS VIAN
El arrancacorazones - 1953

6/10
[mr.camping]



-Pierdes el tiempo -dijo Clémentine, con voz precisa-. Jöel y Noël los mellizos. El tercero, Citroën.
Y añadió a media voz, como para sí misma:
-A éste habrá que meterlo en cintura desde el principio. Me va a dar trabajo. Pero es una monada.
-Mañana -prosiguió en voz alta- tienen que tener camas.
-Si hay algún recado que hacer -propuso Jacquemort-, aquí me tienen. No hagan cumplidos.
-Es una buena idea -dijo Clémentine-. Así no estará sin hacer nadas.
-No tengo costumbre -dijo Jacquemort.
-Pero aquí corre el riesgo de adquirirla -replicó ella-. Y ahora, váyase. Váyanse los dos. Encárguele tres camas al carpintero. Dos pequeñas y una más grande. Y que las haga como Dios manda. Y al salir le dicen a Blanche que suba.
-Sí, mi vida -dijo Angel.
Se inclinó para besarla y volvió a incorporarse. Jacquemort se hizo a un lado para que saliera Angel. Luego cerró la puerta y se fue tras él.
-¿Dónde está Blance? -preguntó.
-Abajo... -contestó Angel-. En el lavadero. Lavando. Vamos a almorzar. Haremos los recados más tarde.
-Ya iré yo -dijo Jacquemort-. Usted se queda. No tengo ganas de volver a empezar a discutir como antes. Es agotador. Y no es mi oficio. Después de todo, está claro que la misión de un psiquiatra consiste exclusivamente en psiquiatrear.

viernes, 24 de septiembre de 2010

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ARTHUR RIMBAUD
Una temporada en el infierno - 1873

7/10
[mr.camping]



Ahora yo. La historia de una de mis locuras. Desde hacía largo tiempo, me jactaba de poseer todos los paisajes posibles, y encontraba irrisorias las celebridades de la pintura y de la poesía moderna.
Me gustaban las pinturas idiotas, dinteles historiados, decoraciones, telas de saltimbanquis, carteles, estampas populares; la literatura anticuada, latín de iglesia, libros eróticos sin ortografía, novelas de nuestras abuelas, cuentos de hadas, libritos para niños, óperas viejas, canciones bobas, ritmos ingenuos.
Soñaba con cruzadas, con viajes de descubrimientos de los que no hay relatos, con repúblicas sin historia, guerras de religión sofocadas, revoluciones de costumbres, desplazamientos de razas y de continentes: creía en todos los encantamientos.
¡Inventé el color de las vocales! -A negra, E blanca, I roja, O azul, U verde-. Reglamenté la forma y el movimiento de cada consonante y me vanagloriaba de inventar, con ritmos instintivos, un verbo poético accesible, cualquier día, a todos los sentidos. Me reservaba la traducción.
Al principio fue un estudio. Yo escribía silencios, noches, anotaba lo inexpresable. Fijaba vértigos.

martes, 7 de septiembre de 2010

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ENRIQUE VILA-MATAS
 
Historia abreviada de la literatura portátil - 1985
 
7/10
[mr.camping


“Así fue cómo, a finales de diciembre del año 1924, apareció en las páginas del New York Times una carta al director, firmada por Jacques Rigaut:
“No hay motivos para vivir, pero tampoco hay motivos para morir, la única manera con que se nos permite demostrar nuestro desdén por la vida, es aceptarla, la vida no merece que nos tomemos el trabajo de abandonarla, el suicidio es muy cómodo, no paro de pensarlo, es demasiado cómodo, yo no me he suicidado, subsiste un pesar, no quisiera partir antes de haberme comprometido, quisiera, al partir, llevarme Notre-Dame, el amor o la República. Envío desde estas páginas, mi más enérgica protesta ante esa oleada absurda de suicidios en los puentes colgantes. Jóvenes de Nueva York, elegid suntuosos hoteles si queréis abandonar esta vida. Hay hoteles que son, francamente, muy literarios. Después de todo, el mundo de las letras descansa en los hoteles de la imaginación. En Europa lo saben desde hace tiempo y sólo se consideran elegantes los suicidios en el Ritz”

lunes, 6 de septiembre de 2010

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ALBERT CAMUS
Calígula - 1944

8/10
[mr.camping]



CALÍGULA (Imperturbable)
Sí, el orden de las ejecuciones carece de la menor importancia. O, mejor dicho, esas ejecuciones tienen idéntica importancia, lo que implica que no la tienen en absoluto. Además, tan culpables son los unos como los otros. Por otra parte, piensa que no es más inmoral robar directamente a los ciudadanos que gravar con impuestos indirectos a los artículos de primera necesidad. Gobernar y robar son una misma cosa, eso es de dominio público. Pero cada cual lo hace a su manera. Yo, por mi parte, pienso robar sin tapujos, notaréis la diferencia con los ladronzuelos de tres al cuarto.

lunes, 5 de julio de 2010

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RABINDRANATH TAGORE
Mis recuerdos - 1912

5/10
[mr.camping]



El cielo estaba nublado. Yo estaba jugando por la larga veranda que daba a la calle 7. De pronto, Satya, por alguna razón que no recuerdo, decidió asustarme gritando: «¡Policía, policía!». Mi noción de los deberes de un policía era vaga en extremo. Sin embargo, de una cosa estaba seguro: una vez en manos de uno de ellos, una persona culpada de un crimen desaparecería y no sería vista nunca más, tan cierto como un desgraciado al que atrapara un cocodrilo. No sabiendo cómo un chico inocente podía escapar a tan implacable castigo, huí a las habitaciones del interior8, mientras por la espalda me bajaban escalofríos de miedo ciego a los policías que me perseguían. Le comuniqué a mi madre la noticia de mi inminente perdición, sin embargo no pareció preocuparla mucho. A pesar de ello, no iba a correr ningún riesgo; me senté en el umbral de su puerta para leer el Ramayana, perteneciente a una vieja tía, con hojas con los picos curvados por el desgaste y una cubierta de papel veteado. Frente a mí se extendía la veranda que recorría los cuatro lados del patio interior, brillando con suavidad a la luz de un cielo cubierto al atardecer. Al encontrarme llorando a causa de una escena triste, mi tía abuela me quitó el libro.

domingo, 4 de julio de 2010

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FEDERICO GARCÍA LORCA
La zapatera prodigiosa - 1930

6/10
[mr.camping]



ZAPATERA: Cállate, larga de lengua, penacho de catalineta, que si yo lo he hecho... si yo lo he hecho, ha sido por mi propio gusto... Si no te metes dentro de tu casa te hubiera arrastrado, viborilla empolvada; y esto lo digo para que me oigan todas las que están detrás de las ventanas. Que más vale estar casada con un viejo que con un tuerto, como tú estás. Y no quiero más conversación, ni contigo ni con nadie, ni con nadie. (Entra dando un fuerte portazo.) Ya sabía yo que con esta clase de gente no se podía hablar ni un segundo..., pero la culpa la tengo yo, yo y yo..., que debí estarme en mi casa con... casi no quiero creerlo, con mi marido. Quién me hubiera dicho a mí, rubia con los ojos negros, que hay que ver el mérito que esto tiene, con este talle y estos colores tan hermosísimos, que me iba a ver casada con... me tiraría del pelo.