martes, 4 de septiembre de 2012

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RAFAEL ALBERTI    
Sueños del marinero (Recopilación)

  

8/10
[mr.kamping]


“Yo, marinero, en la ribera mía,
posada sobre un cano y dulce río
que da su brazo a un mar de Andalucía,


sueño en ser almirante de navío,
para partir el lomo de los mares
al sol ardiente y a la luna fría.


¡Oh los yelos del sur! ¡Oh las polares
islas del norte! ¡Blanca primavera,
desnuda y yerta sobre los glaciares,


cuerpo de roca y alma de vidriera!
¡Oh estío tropical, rojo, abrasado,
bajo el plumero azul de la palmera!


Mi sueño, por el mar condecorado,
va sobre su bajel, firme, seguro,
de una verde sirena enamorado,


concha del agua allá en su seno oscuro.
¡Arrójame a las ondas, marinero:
-Sirenita del mar, yo te conjuro!


Sal de tu gruta, que adorarte quiero,
sal de tu gruta, virgen sembradora,
a sembrarme en el pecho tu lucero.

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THOMAS MANN    
La montaña mágica - 1924

  

9/10
[mr.kamping]


“Se han difundido muchas teorías erróneas sobre la naturaleza del hastío. En general, se piensa que, cuando algo es nuevo e interesante, «hace pasar» el tiempo, es decir, lo abrevia, mientras que la monotonía y el vacío entorpecen su marcha y hacen que se estanque. No obstante, esto no es del todo exacto. Cierto es que la monotonía y el vacío pueden dar la sensación de estirar el momento, las horas, de manera que se «hagan largas» y aburridas; pero no es menos cierto que, en el caso de grandes o grandísimas extensiones de tiempo, lo que hacen es abreviarlas, neutralizarlas hasta reducirlas a algo nimio. A la inversa, un acontecimiento novedoso e interesante es sin duda capaz de hacer más corta y fugaz una hora e incluso un día, pero, considerando el conjunto, confiere al paso del tiempo una mayor amplitud, peso y solidez, de manera que los años ricos en acontecimientos transcurren con mayor lentitud que los años pobres, vacíos y carentes de peso, que el viento barre y que pasan volando. Lo que llamamos hastío, pues, es consecuencia de la enfermiza sensación de brevedad del tiempo provocada por la monotonía.

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GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER    
Rimas - 1871

  

8/10
[mr.kamping]


“Como se arranca el hierro de una herida
su amor de las entrañas me arranqué
¡aunque sentí al hacerlo que la vida
me arrancaba con él!

Del altar que le alcé en el alma mía
la voluntad su imagen arrojó,
y la luz de la fe que en ella ardía
ante el ara desierta se apagó.

Aún para combatir mi firme empeño
viene a mi mente su visión tenaz...
¡Cuándo podré dormir con ese sueño
en que acaba el soñar!.

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ALEIX SALÓ    
Simiocracia: Crónica de la gran resaca económica - 2012

  

6/10
[mr.kamping]



lunes, 3 de septiembre de 2012

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J. M. COETZEE    
En medio de ninguna parte - 1977

  

7/10
[mr.kamping]


“El viento sopla por doquiera, surge de todas las rendijas, todo lo transmuta en piedra, en la piedra glacial, gélida hasta en lo más hondo, de las estrellas más remotas, las estrellas que nunca llegaremos a ver, las estrellas que viven su vida de una infinidad a otra, en la oscuridad y en la ignorancia, si es que no las confundo con planetas. Sopla el viento en mi habitación, sopla por el ojo de la cerradura, por las grietas; cuando se abra esa puerta el viento me habrá consumido, me hallaré en la boca de ese negro vórtice sin oír, sin tocar, engullida por el viento en los intersticios que separan los átomos de mi cuerpo, que silba en las cavernas detrás de mis ojos...
Pasa el tiempo, una neblina que se adelgaza, se espesa y se la traga al fin la oscuridad. Lo que considero dolor, aunque no es más que soledad, empieza a apartarse de mí. Se me deshielan los huesos de la cara, vuelvo a ablandarme, un blando animal humano, un mamífero. La campana ha dado con su medida, cuatro golpes suaves, cuatro golpes fuertes, y con esa medida empiezo a vibrar, primero los músculos mayores, luego los más sutiles. Mis penurias me abandonan. Minúsculos bichos que salen de mí y se esfuman.

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RYSZARD KAPUSCINSKI    
Ébano - 1998

  

8/10
[mr.kamping]


“Los que escriben sobre Europa tienen una vida cómoda. El escritor puede por ejemplo, detenerse en Florencia (o situar allí a su protagonista). Y el resto se lo hace por él la historia. Le proporcionan temas inagotables las obras de los arquitectos antiguos que levantaron las iglesias florentinas, o las de los escultores que erigieron estatuas extraordinarias, o las de los burgueses ricos que se pudieron permitir construirse unas casas renacentistas de piedra, ricamente adornadas. Se puede describir todo esto sin moverse de sitio o dando un breve paseo por la ciudad. “me detuve en la Piazza del Duomo", escribe el autor que se ha encontrado en Florencia. A continuación, puede seguir una descripción, de muchas páginas, de la riqueza de objetos, obras, maravillas del arte, productos del genio y del buen gusto de los humanos que lo rodean por todas partes, que ve allí donde dirija la mirada, en los que se está sumergido de lleno. "Y ahora camino por Il Corso e il Borgo degli Albizi en dirección al museo de Miguel ángel, para no perderme, de ninguna manera, el bajorrelieve de la Madona della Scala", escribe nuestro autor. ¡Qué buena vida la suya! Basta con que camine y mire. El mundo que lo rodea se le coloca él solo bajo la pluma.
Puede crear todo un capítulo a propósito de un breve paseo. Tiene a su disposición una gran riqueza, ¡una abundancia infinita! Tomemos a Balzac. Página tras página, se suceden listas , catálogos y enumeraciones de objetos inventados y fabricados por miles de ebanistas, tallistas, bataneros y canteros; cosas hechas por incontables manos hábiles y sensibles que, con sumo mimo, han construido en Europa ciudades y calles, levantando casas y decorando interiores.

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JONATHAN COE    
La lluvia antes de caer - 2007

  

7/10
[mr.kamping]


“Los elepés eran un invento bastante reciente en aquellos tiempos. Ni siquiera recuerdo si nuestro gramófono podría reproducirlos. La mayoría de la música se vendía aún en discos de setenta y ocho revoluciones, y estoy segura de que Rebecca compró un disco de "Bailero" en ese formato unos días después. Debimos de sacar de quicio a todos los vecinos poniéndolo día y noche. Y desde entonces se convirtió en uno de nuestros pasatiempos favoritos imaginarnos cómo sería un viaje a la Auvernia, sin más razón que empaparnos del espíritu del paisaje que había dado origen a aquella música gloriosa. Al principio nos pareció un plan inverosímil y poco viable. Todavía estábamos aconstumbrándonos a la responsabilidad de cuidar de Thea, y la idea de llevárnosla a un país extranjero con nosotras nos echaba un poco para atrás y nos parecía un poco caprichosa.