viernes, 28 de septiembre de 2012

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SIMONE DE BEAUVOIR    
La mujer rota - 1968

  

7/10
[mr.kamping]


“Bordeé la mitad del hemiciclo, subí por las escalinatas del pabellón central: contemplé largo rato la sobria majestad de estas construcciones edificadas con fines utilitarios y que nunca sirvieron para nada. Son sólidas, son reales: sin embargo, su abandono las transforma en un simulacro fantástico: uno se pregunta de qué. La hierba tibia, bajo el cielo de otoño, y el olor de las hojas muertas me aseguraban que no había abandonado este mundo, pero había retrocedido doscientos años atrás. Fui a buscar unas cosas en el auto; extendí una manta, almohadones, puse la radio a transistores, y fumé mientras escuchaba Mozart. Detrás de dos o tres ventanas polvorientas adivino presencias: sin duda son oficinas. Un camión se detuvo ante uno de los portones, unos hombres abrieron, cargaron bolsas en la parte trasera del vehículo. Ninguna otra cosa ha alterado el silencio de esta siesta: ni un visitante.”

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PAUL AUSTER    
Invisible - 2009

  

7/10
[mr.kamping]


“Le estreché la mano por primera vez en la primavera de 1967. Por entonces yo era un estudiante de segundo curso en Columbia, un muchacho sin formar con ansia de libros y la creencia (o ilusión) de que algún día tendría las suficientes cualidades para considerarme poeta, y como leía poemas, ya conocía a su tocayo del infierno de Dante, un muerto que iba arrastrando los pies por los últimos versos del canto veintiocho del Inferno. Bertrán de Born, el poeta provenzal del siglo XII, que llevaba cogida del pelo su cabeza cortada, haciéndola oscilar de un lado a otro como un farol: sin duda una de las imágenes más grotescas de ese extenso catálogo de alucinaciones y tormentos. Dante era un defensor incondicional de los escritos de De Born, pero lo redujo a la condenación eterna por haber aconsejado al príncipe Enrique que se rebelara contra su padre, el rey Enrique II, y como el poeta originó la división entre padre e hijo convirtiéndolos en enemigos, el ingenioso castigo de Dante fue dividirlo a él mismo. De ahí el cuerpo decapitado que va gimiendo por el inframundo, preguntando al viajero florentino si puede haber dolor más terrible que el suyo.”

jueves, 27 de septiembre de 2012

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PÍO BAROJA    
La busca - 1904

  

8/10
[mr.kamping]


“¿Cuál de los tres relojes estaba en lo fijo? ¿Cuál de aquellas tres máquinas para medir el tiempo tenía más exactitud en sus indicaciones? El autor no puede decirlo, y lo siente. Lo siente, porque el tiempo es, según algunos graves filósofos, el cañamazo en donde bordamos las tonterías de nuestra vida; y es verdaderamente poco científico el no poder precisar con seguridad en qué momento empieza el cañamazo de este libro. Pero el autor lo desconoce: sólo sabe que en aquel minuto, en aquel segundo, hacía ya largo rato que los caballos de la noche galopaban por el cielo. Era, pues, la hora del misterio; la hora de la gente maleante; la hora en que el poeta piensa en la inmortalidad, rimando hijos con prolijos y amor con dolor; la hora en que la buscona sale de su cubil y el jugador entra en él; la hora de las aventuras que se buscan y nunca se encuentran; la hora, en fin, de los sueños de la casta doncella y de los reumatismos del venerable anciano. Y mientras se deslizaba esta hora romántica, cesaban en la calle los gritos, las canciones, las riñas; en los balcones se apagaban las luces, y los tenderos y las porteras retiraban sus sillas del arroyo para entregarse en brazos del sueño.”

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PÍO BAROJA    
El árbol de la ciencia - 1911

  

8/10
[mr.kamping]


“La voluntad, el deseo de vivir, es tan fuerte en el animal como en el hombre. En el hombre es mayor la comprensión. A más comprender, corresponde menos desear. Esto es lógico, y además se comprueba en la realidad. La apetencia por conocer se despierta en los individuos que aparecen al final de una evolución, cuando el instinto de vivir languidece. El hombre, cuya necesidad es conocer, es como la mariposa que rompe la crisálida para morir. El individuo sano, vivo, fuerte, no ve las cosas como son, porque no le conviene. Está dentro de una alucinación. Don Quijote, a quien Cervantes quiso dar un sentido negativo, es un símbolo de la afirmación de la vida. Don Quijote vive más que todas las personas cuerdas que le rodean, vive más y con más intensidad que los otros. El individuo o el pueblo que quiere vivir se envuelve en nubes como los antiguos dioses cuando se aparecían a los mortales. El instinto vital necesita de la ficción para afirmarse. La ciencia entonces, el instinto de crítica, el instinto de averiguación, debe encontrar una verdad: la cantidad de mentira que se necesita para la vida. ¿Se ríe usted?.”

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HEINRICH BÖLL    
El honor perdido de Katharina Blum - 1974

  

7/10
[mr.kamping]


“El caso de Katharina Blum, en vista de la actitud de la acusada y de la difícil posición de su defensor, doctor Blorna, aparecerá, de todos modos, más o menos ficticio, y ciertas pequeñas incorrecciones, como las que cometió Hatch, resultan entendibles y hasta cierto punto disculpables.
No hace falta mencionar aquí las fuentes secundarias, unas de mayor y otras de menor importancia, ya que el propio informe demostrará sus vínculos, enredos y confusiones, y pondrá de manifiesto la consternación que produjeron.....
Los hechos, que deberían conocerse en primer lugar son brutales. El miércoles 20 de febrero de 1974, en vísperas de carnavales, una mujer joven de veintisiete años abandona su piso con la intención de acudir a una fiesta privada.
Cuatro días después, tras unos hechos dramáticos, la noche del domingo, llama a la puerta de la vivienda del comisario de la policía criminal, Walter Moeding. La mujer declara que ha matado al periodista Werner Tötges.
”

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HONORÉ DE BALZAC    
Eugénie Grandet - 1834

  

9/10
[mr.kamping]


“La señora Des Grassins, madre de un joven de veintitrés años, iba muy asiduamente a charlar con la señora Grandet, con la esperanza de poder casar a su querido Adolphe con la señorita Eugenia.
El banquero señor Des Grassins favorecía las maniobras de su esposa con constantes favores que hacía secretamente al viejo avaro, y siempre llegaba a tiempo al campo de batalla. Estos tres Des Grassins tenían asímismo sus secuaces, sus primos y sus aliados fieles.
Por el lado de los Cruchot, el clérigo, el Talleyrand de la familia, debidamente apoyado por su hermano el notario, disputaba vivamente el terreno a la banquera, y trataba de conquistar a la rica heredera para su sobrino el presidente.
Esta lucha velada entre los Cruchot y los Des Grassings, cuyo premio era la mano de Eugenia Grandet, era un tema que entusiasmaba a los diferentes estamentos de la sociedad de Saumur. ¿Con quién se casará la señorita Grandet, con el señor presidente, o con Adolphe Des Grassings?.
”

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WILLIAM GOLDING     
El señor de las moscas - 1954

  

7/10
[mr.kamping]


“Simon bajó la cabeza, con los ojos muy cerrados y cubierto, luego, con una mano. No había sombra bajo los árboles; sólo una quietud de nácar que lo cubría todo y transformaba las cosas reales en ilusorias e indefinidas. El montón de tripas era un borbollón de moscas que zumbaban como una sierra. Al cabo de un rato, las moscas encontraron a Simon. Atiborradas, se posaron junto a los arroyuelos de sudor de su rostro y bebieron. Le hacían cosquillas en la nariz y jugaban a dar saltos sobre sus muslos. Eran de color negro y verde iridiscente, e infinitas. Frente a Simon, el Señor de las Moscas pendía de la estaca y sonreía en una mueca. Por fin se dio Simon por vencido y abrió los ojos; vio los blancos dientes y los ojos sombríos, la sangre... y su mirada quedó cautiva del antiguo e inevitable encuentro. El pulso de la sien derecha de Simon empezó a latir.”